Consejos saludables para prevenir el mal de Alzheimer

Una dieta rica en vitaminas E y baja en grasas, bajos niveles de colesterol y presión sanguínea, y actividad mental constante, son las mejores indicaciones para disminuir el riego de contraer demencia o mal de Alzheimer.

 

Hasta hace poco tiempo, no existía evidencia científica que determinara que consumir grandes cantidades de vitamina E y otros antioxidantes redujera el riesgo de padecer males como el de Alzheimer. Sin embargo, recientes estudios publicados en los Estados Unidos aseguran que se podría vincular el consumo de estos nutrientes y la disminución del riesgo de contraer este mal.

Investigaciones actuales están poniendo interés en los resultados de las pruebas clínicas que comprueban la efectividad de la vitamina E y otros antioxidantes en la prevención del deterioro cognitivo que sobreviene con la edad y se acentúa en los pacientes con demencia.
También se ha comprobado que suplementos de vitaminas E y D han mostrado un significativo efecto protector contra problemas de memoria y pérdida de la capacidad mental, así como contra la pérdida de la función cognitiva deteriorada a partir de la aterosclerosis o taponamiento de las arterias.

El estudio revela que los antioxidantes son una de los diez mejores caminos para preservar la memoria, ya que protegen a las células cerebrales de los radicales libres, tóxicos resultantes de la oxidación.

Las restantes vías para prevenir la pérdida de la memoria son:

1. seguir una dieta baja en grasas;

2. realizar actividad física;

3. mantener la estimulación mental;

4. reducir el estrés;

5. ingerir alimentos con vitaminas del complejo B;

6. consumir pescado y aceite de oliva;

7. hacer uso de los poderes terapéuticos del ginkgo biloba;

8. realizar tratamientos con estrógenos;

9. tener “saludables relaciones” con las personas

Bajar el colesterol y la presión sanguínea

Una investigación realizada por el doctor Hugh Hendrie, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, indica además que otros factores, además de los genéticos, como la alta presión sanguínea, el exceso de grasas y los altos niveles de colesterol, aumentan el riesgo de demencia o mal de Alzheimer entre dos y dos veces y media.

Es sabido que el bajo colesterol y la baja presión previenen la aparición de enfermedades cardíacas pero desconocíamos que el aumento del colesterol pudiera significar un factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer. Esto se debería, según los estudios, a la destrucción de células nerviosas en el cerebro.

Es posible concluir, entonces, que lo que resulta malo para el corazón lo es para el cerebro. Es necesario prestar atención a los factores de riesgo asociados a enfermedades cardíacas para evitar también el mal de Alzheimer. Así como recurrir a la misma prevención: el consumo de antioxidantes como las vitaminas A, C y E, los medicamentos antiinflamatorios y el ejercicio, aseguran los expertos.

También cabe destacar que las terapias de reemplazo hormonal que se aplican en mujeres postmenopáusicas aún no constituyen un factor de retraso de la aparición del mal de Alzheimer pero el estrógeno es bueno para controlar el colesterol, lo cual termina siendo beneficioso para el cerebro.

Una enfermedad incierta

Las causas del mal de Alzheimer son desconocidas, pero sus síntomas son reales: pérdida de la memoria y de la capacidad para razonar y comunicarse, cambios repentinos de conducta, pérdida del control urinario y de las funciones físicas como caminar o sentarse, y eventualmente, la total dependencia.

Las personas que sufren este devastante mal presentan una acumulación de una sustancia viscosa llamada amiloide, proveniente de una proteína -la A-beta-, que se acumula alrededor de las células nerviosas y en los vasos sanguíneos del cerebro. Las células sanas de todo el cuerpo producen esta sustancia, pero en personas con Alzheimer producen más de lo que el cerebro puede controlar. Cuanto mayor es la cantidad de amiloide, mayor es el grado de demencia o pérdida de la capacidad de pensar, recordar y razonar.

Si bien el colesterol es una sustancia que el cuerpo necesita para formar membranas celulares, tejidos y algunas hormonas, los estudios sugieren que ciertas formas de colesterol promueven la producción de una proteína que es el principal componente del amiloide en el cerebro.

Lo que se creía sobre la aterosclerosis como factor desencadenante del mal de Alzheimer está en condiciones de ser probado. Lo que se espera es que una buena circulación cardiovascular tenga un efecto desintoxicante en el cerebro.

Las industrias farmacéuticas están tratando de desarrollar drogas que inhiban la producción de la proteína A-beta o favorezcan la eliminación del amiloide invasor del cerebro.

Factores de riesgo y estrategias de prevención

Como hemos dicho, el mal de Alzheimer es difícil de detectar y diagnosticar, ya que los dos factores de riesgo de la enfermedad no constituyen algo que se pueda controlar.

En primer lugar, porque cuanto mayor se es, mayores son las posibilidades de contraer Alzheimer. En segundo lugar, porque el factor hereditario juega uno de los mayores roles en esta enfermedad.

Una investigación realizada sobre 13.000 casos determinó que las personas que tuvieron a ambos padres afectados por la enfermedad tienen cinco veces más posibilidades de desarrollarla que aquellos que tuvieron padres sanos.

Los especialistas han identificado cuatro de los genes principales de este mal, tres de los cuales pueden provocar la enfermedad en menores de 60 años.

La tercera causa del mal la determinan los golpes en la cabeza, lo cual resulta más riesgoso en deportistas –especialmente boxeadores- habitualmente expuestos a este tipo de heridas. La Academia Americana de Pediatría considera que lo aún descubierto es insuficiente para recomendar a los niños que no eviten cabezazos al balón cuando realizan deportes como el fútbol, pero de todos modos, ya se está considerando el tema.

Mantenerse mental y físicamente activos

La pérdida de la memoria, la lentitud en los procesos del pensamiento y los bloqueos no son inevitables si el cerebro permanece activo y estimulado.

Así como el ejercicio ayuda al corazón a mantenerse saludable, la actividad mental como la lectura, los juegos de ingenio y las palabras cruzadas permiten ejercitar al cerebro y evitan su deterioro.

También el cuidado del cuerpo a través del ejercicio físico y la dieta adecuada son importantes para mantener la salud de la mente.

Probablemente la demencia sea el resultado de la pérdida de las sinapsis que son parte del delicado sistema utilizado por las células cerebrales para transmitir información a todo el cuerpo. Cuanto mayor sea la cantidad de sinapsis que sea posible desarrollar a través de actividades de estimulación intelectual, menor será la pérdida al enfermar.

Permanecer mentalmente activos es una de las claves para conservar la salud y protegerse a sí mismo contra el mal de Alzheimer. Todo depende de algunos cambios en el estilo de vida. Es hora de comenzar.

Pérdida de Memoria (amnesia)

La PERDIDA DE MEMORIA o AMNESIA es la incapacidad para recordar la información o los datos personales. Existen diferentes tipos de perdida de memoria:

- Según el tipo de datos que se recuerdan:

- Perdida de memoria inmediata: La persona solo puede recordar durante unos pocos segundos los datos recién ocurridos.

- Perdida de la memoria a corto plazo: Se puede recordar los datos ocurridos antes de perder la memoria durante unos minutos o varios segundos pero no los ocurridos posteriormente a la perdida de memoria que no quedan grabados en la misma. ( Amnesia anterógrada)

- Perdida de la memoria a largo plazo: Las personas pueden recordar durante días, meses o años lo que ocurrió después de la perdida de memoria pero no los datos ocurridos antes de esta perdida ( Amnesia retrógrada)

- Según la duración de la misma:

- Perdida de memoria permanente: Cuando se es incapaz de recuperar los datos perdidos. Por ejemplo, en enfermedades como el Alzheimer o en demencias producidas por derrames cerebrales.

- Perdida de memoria temporal: Cuando la memoria vuelve a recuperarse al cabo de un cierto tiempo. Es muy habitual en los traumatismos craneales leves, como caídas, golpes en la cabeza, etc. Se da también en perdidas de memoria producidas por medicamentos, por enfermedades metabólicas, como la hipoglucemia o enfermedades de la tiroides, etc. Es muy común manifestar episodios de perdida de memoria temporal en periodos de estrés, de ansiedad, de preocupación , que luego desaparece cuando se consigue la estabilidad personal.

- Según como se desarrolla:

- Perdida de memoria gradual: La memoria se va perdiendo poco a poco. El Alzheimer produce una perdida de memoria gradual y permanente.

- Perdida de memoria brusca: Cuando la perdida de memoria se produce repentinamente. Se da, por ejemplo, en golpes y traumatismos craneales ( caídas , accidentes de coche, etc.) pudiendo provocar una perdida temporal o permanente según el daño recibido.

- Según la cantidad de datos perdidos:

- Perdida de memoria parcial: Cuando se es capaz de recordar algunos datos y otros no.

- Perdida de memoria total: Cuando no se recuerda nada.

SÍNTOMAS

Muchas perdidas de memoria pueden considerarse en realidad olvidos o falta de atención y constituyen algo frecuente en muchas personas. Por ejemplo , es algo habitual olvidarse donde se han dejado las llaves del coche. Es también bastante frecuente las perdidas de memoria como resultado de la ingestión de tóxicos como el alcohol o barbitúricos.

Sin embargo, hay que considerar como síntomas de perdida de memoria importante cuando nuestra falta de memoria causa preocupación a la gente con la que convivimos o cuando se producen de una manera habitual hechos como los siguientes:

- No saber en que día de la semana nos encontramos.

- Perderse en lugares conocidos.

- Colocar objetos en lugares poco lógicos.

- Dejar de hacer las faenas habituales o no recordar si se han realizado.( Dejar de bañarse, no recordar si se han limpiado los dientes)
- No recordar o presentar dificultades para recordar lo que se ha realizado a lo largo del día.

- No saber como afrontar las decisiones que antes se llevaban a cabo fácilmente.

CAUSAS

Las principales causas que pueden producir perdida de memoria son las siguientes:

- Enfermedades físicas: Muchas patologías físicas producen perdidas de memoria, por ejemplo, el alzheimer, la falta de azúcar en la sangre o hipoglucemia , el hipertiroidismo, la meningitis, la encefalitis, los tumores craneales, esclerosis múltiple, etc.

- Lesiones cerebrales: producidas por traumatismos ( accidentes, golpes, cirugía del lóbulo temporal, epilepsia, falta de irrigación cerebral por accidentes vasculares o problemas cardíacos, partos dificultosos, etc.)

- Enfermedades psíquicas: Entre ellas podemos mencionar la depresión o el estrés. Los estados de ansiedad, miedo, estrés o emociones fuertes incrementan los niveles de adrenalina lo que determina que el cerebro no mande la información a los centros de memoria.

Dentro de este grupo de factores psíquicos que contribuyen a reducir la memoria tendríamos que dar mucha importancia a los traumas psicológicos, como, por ejemplo la fuga disociativa, en los que la persona vive una experiencia tan insoportable que el propio cerebro se autoprotege protege no dejándole recordar lo sucedido.

- Intoxicaciones químicas: Las materias químicas tóxicas ( mercurio, plomo, etc) atacan las neuronas produciendo su muerte. Igualmente otras tóxicas como el tabaco, u otras drogas. ( anfetaminas, cocaína, etc) producen la muerte de estas células nerviosas contribuyendo a una perdida de memoria considerable. Muchos medicamentos también pueden ocasionar perdidas de memoria. ( barbitúricos, anestésicos, etc)

- El alcohol: El alcohol es uno de los factores que más habitualmente resulta responsable de falta de memoria. Este tóxico dificulta la absorción de la vitamina B1 o tiamina , que es directamente responsable de que el cerebro sea capaz de absorber la glucosa para poder funcionar bien. Se ha comprobado que una falta de esta vitamina produce problemas de depresión, cansancio, falta de interés o poca agilidad mental.

- Problemas alimentarios: Las vitaminas del grupo B son necesarias para la salud del sistema nervioso y de la mente. Una alimentación deficiente en vitaminas del grupo B, puede ser responsable de anomalías de la memoria. Una alimentación poco natural que contenga muchos productos fitosanitarios puede producir resultados similares.

- Sobrecarga intelectual: Un exceso de trabajo intelectual, con la necesidad de manipular o trabajar con demasiados datos puede conllevar a que una persona presente lagunas en su memoria.

- Envejecimiento: El proceso de envejecimiento, con la consecuente perdida de neuronas, conlleva a una menor capacidad para recordar datos y, sobre todo, a una menor agilidad para incorporar nuevos datos a su memoria. En esta perdida tienen gran importancia los radicales libres que, poco a poco, van ejerciendo su acción degenerativa sobre los tejidos del cerebro produciendo su degeneración progresiva.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LA PERDIDA DE MEMORIA

Ante la aparición de una perdida de memoria razonable no atribuible a razones de edad, se recomienda la visita al médico para que diagnostique cuales los las causas reales de esta anomalía.

El diagnostico se realiza fundamentalmente a través de la obtención de una historia clínica detallada ( Entrevista oral y escrita para evaluar el estado de la memoria) . El médico realizará también pruebas físicas ( análisis de sangre, análisis de tejidos, etc) y neurológicas ( scanner, electroencefalogramas, resonancias magnéticas, etc) hasta averiguar las causas del trastorno.

En la mayoría de los casos, la resolución de la causa física o psíquica que determinaba los problemas de memoria conllevará una recuperación de la misma.

El tratamiento natural de la perdida de memoria supone la utilización de una serie de recursos naturales que ayudan a mejorar la memoria del paciente o previenen la perdida de la misma.

Existe esperanza para los diabéticos

La insulina y otros medicamentos no han logrado combatir la diabetes

BOGOTÁ, COLOMBIA.- La curación de la diabetes comienza a ser una realidad con implantes de células madre de la médula ósea en el páncreas, tal y como se ha demostrado en 30 pacientes atendidos por el doctor argentino Esteban Estrada, promotor del tratamiento.

En una entrevista con Efe, Estrada explicó en Bogotá que su primer paciente “fue trasplantado hace cinco años y hoy está libre de la enfermedad”.

Este doctor argentino se encuentra en Colombia para “supervisar la investigación” que desarrolla en este país, en colaboración con otras instituciones de China, Italia y Estados Unidos.

Según Estrada, los resultados de su tratamiento sobre los treinta pacientes que formaron parte de la investigación apuntan a que la diabetes tipo II se revierte.

“En este momento podemos hablar de unos 200 pacientes ya tratados que muestran y vuelven a reflejar el primer dato que nos arrojaron esos treinta iniciales, que supera el 80 por ciento en mejorías notables”, dijo el especialista.

Tras seleccionar a los enfermos, comienzan el tratamiento, de forma gratuita, con una sesión de “oxigenoterapia hiperbárica”, una práctica “inédita en el mundo” que inventó el mismo Estrada.

La terapia consiste en ubicar al paciente en una cámara herméticamente cerrada con oxígeno a alta presión atmosférica antes de la extracción, lo que permite recolectar “hasta veinte veces” más cantidad de células madre.

Las células madre autólogas (propias del paciente) se extraen de la cresta ilíaca en la cadera, y entre sus particularidades destaca que no hay rechazo, se evita el uso de “medicamentos inmunodepresores” y “la posibilidad de contagio de enfermedades es nula”, subrayó el doctor.

Una vez extraídas las células, son separadas y procesadas “por métodos físicos lo más rápidamente posible”, y se reimplantan en el paciente por vía arterial, “con una pequeña punción para la colocación de un catéter (…) que viaja por el abdomen hasta encontrar exactamente al páncreas”, detalló el médico.

Tras el implante autólogo, el paciente sigue con la oxigenación hiperbárica para estimular el crecimiento celular, según Estrada, quien aseguró que en cinco años está prevista la “evolución total”.

El investigador sostiene que su protocolo es “mini-invasivo” y, durante el trasplante el paciente se encuentra despierto y bajo los efectos de una anestesia local.

“Con el implante celular hemos mejorado mucho la función del páncreas, hemos disminuido la medicación y (el paciente) tendrá una mejor calidad de vida, que es lo fundamental”, aseveró el doctor.

Aunque reconoció la eficacia de la insulina y otros medicamentos para combatir la diabetes, observó que estos tratamientos “no han logrado detener las complicaciones de la enfermedad”.

Estrada asimismo destacó la capacidad de regeneración de estas células no embrionarias -hasta ahora consideradas las que mejor copian la información de células de los diferentes órganos- y ello se sostiene en el hecho de que sus pacientes “lograron dejar la medicación con células madre autólogas”.

Sobre el debate ético que suscita la manipulación de células embrionarias, el argentino consideró que “tanto la célula madre autóloga como la célula madre embrionaria pueden ser utilizadas y la ética no queda de lado en ningún caso”.

También lamentó que en su país haya “más reglamentos y un poquito más de burocracia” que les lleva a estar “un poquito más atrasados” en materia de investigación celular, motivo por el que decidió llevar su proyecto más allá de sus fronteras.

Según el médico argentino, los países que más invierten en investigación de este tipo son China, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, México, Australia y Japón.

En el caso de España, se congratuló por “el cambio” a partir del nombramiento de Bernat Soria como ministro de Sanidad, en relación al aumento de partidas para la investigación celular.

Por último, recordó que -según la Organización Mundial de la Salud (OMS)- para 2015 la población de diabéticos ascenderá a 450 millones.

También recalcó que los trasplantes de células madre autólogas se pueden aplicar a enfermos de parkinson o alzheimer, con garantías de éxito de entre un 80 y un 85 por ciento.

Los efectos del alcohol en el desarrollo del Alzheimer

Una reciente investigación en Estados Unidos afirma que los adultos mayores sin antecedentes de demencia podrían reducir sus posibilidades de padecer la enfermedad mediante el consumo moderado. Otro estudio determinó que la actitud positiva de los médicos es fundamental a la hora de comenzar y sostener el abordaje de esta condición que afecta a más de 300 mil personas en la Argentina.

“Los adultos mayores que no cuentan con antecedentes de demencia podrían verse beneficiados por el consumo regular moderado de alcohol, es decir entre una y dos medidas diarias, si pensamos en la posibilidad de prevenir el desarrollo del Alzheimer, la causa más frecuente de demencia, así como también de otros tipo de declives cognitivos”.

El consumo de alcohol se relaciona con la posibilidad de desarrollar Alzheimer

Ésta es la principal conclusión a la que arribaron los profesionales del departamento de Medicina Interna de la sección de Gerontología y Medicina Geriátrica de la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest de Winston-Salem, Carolina del Norte, Estados Unidos, quienes observaron -en 3.069 adultos mayores- que beber en el rango moderado está relacionado con una reducción cercana al cuarenta por ciento en el riesgo de demencia, en comparación con los no bebedores.

Sin embargo, los investigadores remarcaron que las personas que sí tienen antecedentes -aunque no sean estrictamente de Alzheimer, sino también de otros problemas relacionados con la salud cerebral- no sólo no parecieron beneficiarse del consumo de alcohol en forma alguna, sino que además podrían enfrentarse a riesgos de demencia significativamente mayores.

“Encontramos que entre las personas cognitivamente aptas, el riesgo más bajo de demencia fue para los que bebieron en promedio entre una y dos medidas alcohólicas diarias. Pero en el caso de los que comenzaron el análisis padeciendo problemas de esta índole, aunque fueran leves, el alcohol no fue válido como protector”, afirmó la doctora Kaycee M. Sink, profesora de la mencionada institución y líder del ensayo, quien será la encargada de presentar los resultados a sus colegas durante la próxima reunión de la Alzheimer’s Association a realizarse en Viena.

Esta conclusión está en consonancia con un estudio realizado anteriormente en el Centro para la Investigación sobre el Envejecimiento del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, en el cual, tal como consta en el British Medical Journal, se estableció que beber alcohol, incluso con poca frecuencia, podría incrementar el riesgo de demencia si se pertenece al 20 por ciento de las personas que poseen un gen que asociado al Alzheimer, llamado “alelo de la apolipoproteína e4″ (apoE4).

Este gen que es muy frecuente (detectable en el 20 al 25 por ciento de las personas) no sólo puede ser muy perjudicial en relación con las bebidas alcohólicas, sino que además en general es considerado un factor de riesgo de Alzheimer.

Cabe destacar que para el estudio encabezado por la doctora Sink se tuvieron en cuenta otras cuestiones como la presencia de síntomas de depresión, el nivel de actividad y salud cognitiva.

“Partiendo de la investigación no podemos recomendar que los adultos mayores que no beben comiencen a hacerlo, pero es justo decir que si una persona ya es consumidora habitual y moderada de alcohol podría reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer y otro tipo de demencias. Esto sin dejar de mencionar que en los casos que ya existen problemas de memoria o de pensamiento, la ingesta podría acelerar el declive de la memoria”, concluyó la especialista.

Datos que destacan la importancia del médico y el abordaje

“La actitud positiva de un médico hacia el Alzheimer es un factor importante en el diagnóstico temprano de la enfermedad. Esto es fundamental porque conocer su situación precozmente le permite a los pacientes planificar su atención con perspectiva futura”, aseguró la investigadora australiana Nérida Paterson en un estudio cuyas conclusiones también serán presentadas en Viena.

En su abordaje, el equipo de la médica estableció que la actitud positiva de un profesional respecto de la identificación y el tratamiento de la demencia es el factor más importante para un diagnóstico temprano del Alzheimer.

En la opinión del doctor Carlos Mangone, jefe de Neurología y Centro de Memoria del Hospital Santojanni esto es así: “El diagnóstico precoz es fundamental, porque le ofrece al médico muchas más posibilidades para enfrentar la afección. Por eso, los especialistas recomendamos efectuar la consulta ante la presencia de determinados signos como por ejemplo la repetición de palabras o conceptos, la dificultad para realizar tareas habituales o encontrar palabras adecuadas en una conversación y la aparición de olvidos, problemas para concentrarse, fallas de atención, cambios en la conducta o síntomas de depresión”.

Asimismo, el doctor Osvaldo Genovese, médico neurólogo, titular de Deterioro Cognitivo del Servicio de Neurología del Hospital Ramos Mejía, subrayó: “Si bien las funciones perdidas no se recuperan, a través del tratamiento se intenta retrasar el daño posterior y que el paciente conserve la independencia el mayor tiempo posible. La medicina tiene mucho que ofrecer a quienes padecen este problema”.

Sobre la enfermedad

El Alzheimer, considerado la causa más frecuente de demencia, se caracteriza por la declinación de las funciones intelectuales, y se desarrolla como consecuencia del deterioro neurológico.

Entre los síntomas o signos más frecuentes se cuentan la pérdida de memoria, la confusión, las dificultades para expresarse, escribir, razonar, pensar; la desorientación en tiempo y espacio, los problemas para llevar a cabo actividades conocidas y los cambios de humor o comportamiento.

En la Argentina la Alzheimer’s Disease International (ADI) calcula que la padecen 315.000 personas, aunque para el 2020 se estima que serán 700.000.

En cuanto a la prevalencia de esta condición que no se puede prevenir, el doctor Mangone, destacó: “El Alzheimer es genético en apenas el 10 por ciento de los pacientes; mientras que el 90 restante suele ser ‘esporádico’, y con una evolución que puede ser muy prolongada”.

Número de matrícula de los especialistas consultados

- Doctor Carlos Mangone: M.N. 54.449

- Doctor Osvaldo Genovese: M.N. 53.081

Fuente: PRO-SALUD News

Desnutrición: un problema para adultos mayores

Elevados costos económicos y sociales, aumento de la mortalidad, estadías hospitalarias más largas, mayores riesgos en la salud y disminución de la calidad de vida, son algunas de las complicaciones asociadas con la desnutrición. En la actualidad, lejos de ser una enfermedad distante, la desnutrición se ha convertido en un importante problema de salud pública. A pesar del beneficio de su diagnóstico y tratamiento a tiempo, se estima que una gran cantidad de pacientes desnutridos están sub-diagnosticados y sub-tratados.

Silvio Schraier, ex Presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición, “es de suma importancia asesorar a las personas sobre el preservar una adecuada nutrición en todas las etapas de la vida. Al llegar a la tercera edad, debe continuarse con el consumo de las mismas fuentes de nutrientes que durante todo el transcurso de la vida, ya que no es normal ni saludable comer menos y estar más delgados a medida que se envejece”.

¿Envejecimiento = desnutrición?

Es importante tener en cuenta que si bien el proceso de envejecimiento no es causa de desnutrición en sí mismo, la misma es más prevalente en la población anciana. Esto se debe a la incidencia en este grupo etario de factores sociales, económicos y clínicos que influyen en la ingesta de alimentos y el propio estado nutricional.

Las proyecciones oficiales que coinciden con las realizadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), indican que el 13 % de los argentinos tienen más de 60 años de edad, estimándose un incremento de la cifra en 10 puntos para el año 2.050, llegando al 25 % de la población. Se estima que para el año 2.020 la población de ancianos mayores de 80 años de edad, alcanzará al millón de personas en nuestro país, pudiendo estar los mismos en elevado riesgo de desnutrición.

“La pérdida de peso en una persona mayor de 60 años, no debe ser tomado como algo normal bajo ninguna circunstancia” afirmó el Dr. Isidoro Fainstein, ex Presidente de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría. “Si esto ocurre, es necesario realizar los chequeos y estudios correspondientes para que la persona pueda contar con los nutrientes claves para una buena calidad de vida”, concluyó.

Incidencia y prevalencia

Algunos grupos de pacientes son más vulnerables que otros a presentar síntomas de desnutrición, entre ellos: población de pacientes hospitalizados, pacientes con trastornos neurológicos y pacientes que padecen de cáncer.

En el caso de los pacientes hospitalizados, de acuerdo a un estudio de la Asociación Argentina de Nutrición Enteral y Parenteral (AANEP), en Argentina, el 47,3% de las personas hospitalizadas presenta algún grado de desnutrición de moderada a severa.

En el caso de los pacientes con trastornos neurológicos (entre los que se incluyen los pacientes con demencia y enfermedad de Alzheimer), se estima que más del 60 % de los mismos están desnutridos.

Entre los pacientes con cáncer, se dan frecuentemente estadios de desnutrición, pudiendo variar estas tasas de prevalencia de acuerdo al tamaño del tumor, estadío de la enfermedad y el tipo de tratamientos que se aplican.

Consecuencias médicas de la desnutrición

La desnutrición tiene efectos a largo plazo e influye en cada uno de los sistemas del cuerpo. Esto conduce a un aumento de la mortalidad, de la progresión de determinadas enfermedades, aumento de complicaciones, peor cicatrización de las heridas, predisposición a infecciones, reducción de la fuerza y una disminución de la calidad de vida.

Junto a las consecuencias clínicas y físicas, las consecuencias sociales y psicológicas también se hacen evidentes, entre ellas: depresión, disminución de interés en las interacciones sociales y cambios en el estado de ánimo.

Diagnóstico y tratamiento

El screening nutricional es el primer paso para identificar posibles o potenciales casos de riesgo nutricional. Esta evaluación, rápida y sencilla, permite identificar pacientes en riesgo de desnutrición con el principal objetivo de desarrollar un plan de tratamiento adecuado, afirmó el Dr. Schraier.

Hay muchos métodos para el tratamiento de la desnutrición y el aumento de la ingesta nutricional en los pacientes. Uno de ellos es el asesoramiento dietético y la manipulación de alimentos – a fin de fortificar aquellos para que contengan más energía y proteínas. A su vez, los suplementos orales y la alimentación por sonda también constituyen alternativas recomendables que han demostrado ser efectivas en la mejora del estado de los pacientes que lo requieran, concluyó el Dr. Fainstein.

Mantener un adecuado estado nutricional permite: atenuar la pérdida de peso, bajar la mortalidad, reducir el período de hospitalización, mejorar la movilidad, mejorar la función física y la función inmunológica, bajar la incidencia de infecciones y tasa de complicaciones, reducir el riesgo de desarrollo de úlceras por presión, mejorar la cicatrización de heridas y mejorar la salud física y mental, entre otros beneficios.

Con el objetivo de brindar información a los profesionales sobre la premisa de que la pérdida de peso sin razón no debe percibirse como una parte inevitable del proceso de envejecimiento, la división Medical de Nutricia-Bagó, anunció el inicio de la campaña informativa: “Nutriacción”, que tendrá por principal objetivo educar y generar conciencia sobre este estado nutricional que impacta significativamente en la salud y la calidad de vida de las personas.

Una tucumana identificó las posibles causas del Alzheimer

Científicos de Londres, entre los que se encuentra una tucumana, identificaron una molécula que es clave para descubrir la causa de las enfermedades neurodegenerativas como el Mal de Alzheimer y de Parkinson.

El equipo que dirige la profesora Patricia Salinas (foto), egresada de la UNT y ex investigadora del Conicet, abrió una puerta a la esperanza de millones de pacientes que necesitan una terapia para sus enfermedades.

Salinas es profesora de Neurobiología Celular en la University College of London, un centro de prestigio international especialmente en el área de la neurociencia. Sus estudios, realizados con éxito en ratones y pollos, demostraron que una molécula llamada Wnt es esencial para lograr las conexiones nerviosas entre las neuronas y la musculatura que controla las funciones de caminar, correr y respirar.

“En enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica (afección degenerativa que provoca parálisis muscular progresiva), las conexiones nerviosas (sinapsis) entre las motoneuronas (encargadas de generar y transmitir los impulsos nerviosos que provocan la contracción muscular) y los músculos se van debilitando progresivamente.

Esto lleva a la pérdida o muerte de motoneuronas con la consecuente incapacidad del enfermo para caminar y respirar adecuadamente”, explicó la experta vía e-mail a LA GACETA.

El 50% de los afectados muere dentro de los 14 meses de detectada la enfermedad, alertó. A pesar de los estudios realizados en este campo, los científicos todavía no han logrado descubrir cómo se producen estas conexiones ni cómo evitar las enfermedades neurodegenerativas, reconoció.

Los estudios del equipo de Salinas fueron publicados por la BBC de Londres y en la revista científica “Proceeding of the National Academy of Sciences”. “Nuestro trabajo tiene importancia para el desarrollo de medicamentos y para el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas tales como Alzheimer y Parkinson”, señala.

Salinas egresó de la Facultad de Bioquímica de la UNT. Inició su carrera científica a partir de una beca del Conicet bajo la dirección del profesor Francisco Barbieri en el Instituto de Biología en la UNT. Al terminar su beca, emigró a los Estados Unidos donde realizó su tesis doctoral en la Oregon Health Science University. Luego hizo su postdoctorado en el Howard Hughes Medical Institute de la Universidad de Stanford en California.

En el año 1993, Salinas estableció su propio equipo científico en Londres donde comenzó su programa de investigación financiado por distintas organizaciones, entre ellas, la Wellcome Trust del Reino Unido. El organismo recibe a becarios estudiantes y posdoctorales de diversos países como Argentina, Alemania, Chile, España, Francia, Italia, Grecia y Malasia.

El Alzheimer será gran pandemia del siglo XXI

Esa enfermedad bajó el rango de edad la población a la que afecta. Cada vez los expertos dominicanos registran el problema a edades más tempranas, como a los 50 años.

La información la ofrecieron ayer los doctores José Silié Ruiz, neurólogo dominicano, y Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva, de Buenos Aires, Argentina.

“Hemos registrado una disminución en la edad en que debutan los pacientes, antes era entre los 65 y 70 años, ahora los tenemos desde los 50 años”, dijo Silié Ruiz.

Mientras, el especialista argentino habló de lo devastador que resulta un mal como este, pues involucra a toda la familia las 24 horas del día.

Se trata de una enfermedad que no solo incluye la medicación, que es cara en términos de tiempo. El principal factor de riesgo del Alzheimer es la edad, pues mientras más posibilidad de vida hay, mayor es la probabilidad de padecer la enfermedad.

“Si no hay cura contra esta enfermedad, será una pandemia”, previó el doctor Manes.

El mayor impacto es para la familia y el ciudadano medio, pues lo más complicado es lidiar con la situación.

Una esperanza

Durante una conferencia dictada por el doctor Manes, se dio a conocer la existencia en el mercado de un nuevo tipo de parches intradérmicos, que retardan la progresión de la enfermedad y posee la misma eficacia que las cápsulas. Se trata del parche que tiene por nombre Exelón.

El tratamiento con los parches evita que los pacientes tengan que consumir más fármacos orales, que con frecuencia son rechazados por las personas enfermas. La enfermedad trastorna la vida del paciente.

Los parches

1. Los especialistas dieron a conocer en el mercado farmacéutico dominicano un nuevo tipo de parche intradérmico, al que se le atribuye retardar la progresión de la enfermedad y poseer la misma eficacia que las cápsulas. Los especialistas se refirieron a otras características del producto.

Tratamiento

Atribuyeron a los parches evitar complicaciones al paciente.

El vino como herramienta de prevención

Además de reducir el riesgo de infarto, consumido en forma moderada puede disminuir las posibilidades de desarrollar demencias

Por Sebastián A. Ríos – LA NACION

Ya a mediados de los noventa, el recordado cardiocirujano René Favaloro no dudaba en recomendar tomar una copa de vino todos los días (o de whisky, también) para prevenir y contrarrestar las males que aquejan al corazón y que derivan del progresivo taponamiento de las arterias o aterosclerosis. Por aquel entonces, la ciencia comenzaba a dar con las primeras evidencias de los beneficios para la salud que reporta el consumo moderado de alcohol.

Desde entonces, es mucho lo que se ha dicho en favor del vino tinto, principalmente, y también de otras bebidas alcohólicas. Y aunque no todo ha sido luego ratificado por estudios científicos, lo cierto es que el abanico de beneficios para la salud confirmados es cada vez más amplio y excede el sistema cardiovascular.

Esta semana, por ejemplo, fueron presentados en Viena, Austria, en la Conferencia Internacional sobre Enfermedad de Alzheimer, los resultados de un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud, de los Estados Unidos, que halló que el consumo moderado de bebidas alcohólicas -vino, principalmente- redujo un 37% el riesgo de desarrollar demencias como el Alzheimer.

“Nuestros hallazgos sugieren que un consumo reducido a moderado de alcohol puede reducir el riesgo de demencia -declaró la doctora Kaycee Sink, de la Universidad Wake Forest, en Estados Unidos, y principal autora del estudio-. Las actuales recomendaciones de no excederse de una copa al día para las mujeres y dos copas para los varones son respaldados por estos resultados.”

“Ya sabíamos que el consumo moderado de vino era bueno para el corazón, ahora también lo es para el cerebro”, escribió el doctor Daniel Martínez, coordinador de la Clínica de Demencias del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), que participó del citado encuentro científico.

Así, hoy se le reconoce al consumo moderado y regular del vino tinto numerosos efectos benéficos asociados principalmente al poder antioxidante (ver ilustración) de algunos de sus componentes. Pero de todos esos beneficios, no hay duda de que el que más evidencias cuenta en su favor es la protección cardiovascular.

De cardiólogos y de enólogos.

El consejo de Favaloro fue confirmado una década más tarde, en 2004, cuando se dieron a conocer los resultados de una de las investigaciones más relevantes de la cardiología: el estudio Interheart. Un equipo internacional encabezado por el doctor Salim Yusuf, de la Universidad McMaster, de Canadá, se propuso determinar cuáles son los principales factores de riesgo de la enfermedad cardíaca, y cuáles sus factores protectores, y para ello evaluaron a unas 29.000 personas en 52 países, incluida la Argentina.

Yusuf y sus colegas hallaron que el consumo moderado de bebidas alcohólicas -no sólo vino- efectivamente brinda protección contra el infarto. “Tomar entre una y dos copas diarias de bebidas alcohólicas en general reduce en un 10% el riesgo de sufrir infarto”, dijo a LA NACION el doctor Rafael Díaz, coordinador en la Argentina del estudio Interheart, en Munich, el día mismo de la presentación en el Congreso Europeo de Cardiología de los resultados del Interheart.

Hasta la fecha, la explicación acerca de cómo el vino protege al corazón del infarto no es tan clara como el hecho de que, como corroboró Yusuf, esto ocurre en la vida real. Aun así, algo se sabe al respecto: los polifenoles, moléculas presentes en el vino entre las que se cuentan los ácidos fenólicos y los flavonoides, tendrían un efecto antioxidante sobre las arterias.

“La aterosclerosis es una enfermedad inflamatoria, producto de la oxidación causada por los radicales libres, que generan un envejecimiento arterial -explicó el doctor Roberto Peidro, director del Centro de Vida de la Fundación Favaloro-. Los flavonoides y fenoles del vino tienen un efecto antioxidante: actúan como un antiinflamatorio arterial.”

“Se ha considerado que uno de los polifenoles, el resveratrol, era el elemento presente en el vino más importante para la salud, pero hoy se piensa que es el conjunto de los polifenoles el responsable”, dijo el enólogo Roberto González, de la bodega Nieto Senetiner.

Estos compuestos, agregó el sommelier Carlos Maraniello, de la bodega Norton, “suelen encontrarse en mayor proporción en los vinos más jóvenes y con mayor cuerpo, ya que a medida que el vino evoluciona en la botella los polifenoles se van perdiendo”.

Los polifenoles, coincidieron González y Maraniello, también pueden verse dañados por el mismo proceso de elaboración del vino. Cuanto más cuidado es éste, mayor concentración de polifenoles tendrá; de ahí que el precio del vino también sea un indicador de su poder antioxidante.

28,7 litros de vino per cápita

• Es el consumo anual en la Argentina, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), número que ha experimentado un progresivo retroceso desde la década del setenta, cuando en el país se consumían alrededor de 90 litros de vino per cápita al año.

La batalla contra el Alzheimer se da en todos los frentes

Control de factores de riesgo. Existen estrategias para reducir el peligro de deterioro cognitivo.

Por: Facundo Manes
Fuente: DIRECTOR DE INECO Y DEL INSTITUTO DE NEUROCIENCIAS DE LA FUNDACION FAVALORO

El Alzheimer es una enfermedad progresiva e irreversible que ataca al cerebro y lentamente afecta la memoria, la identidad y la conducta con un impacto en el funcionamiento social y ocupacional.

La enfermedad de Alzheimer no es parte del envejecimiento normal. Se estima que afecta a más de 400.000 personas en la Argentina y produce gran estrés en la familia. Dado que principal factor de riesgo es la edad y la expectativa de vida cada vez es mayor puede convertirse -si no se encuentra una cura- en una pandemia con un nuevo caso en el mundo cada 70 segundos.

La reducción del riesgo es fundamental. Mañana se celebra el Día Mundial del Alzheimer con el objetivo de aumentar la conciencia en la sociedad de este problema que tiene y tendrá un impacto social, médico, político y económico de gran magnitud y que la mayoría de los gobiernos no está preparada para afrontar.

Encontrar maneras de reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer en la vida adulta tiene grandes implicaciones para el futuro. En el ámbito científico el interés por contestar esta pregunta surge cuando se empieza a notar que la vejez no necesariamente está acompañada de deterioro cognitivo e intelectual y que si bien es cierto que existe un gran número de personas mayores que presentan deterioro en sus funciones intelectuales, también es cierto que gran cantidad de ellas no lo hacen.

De esta manera, comienzan a investigarse aquellos factores que reducen el deterioro y aquellos que lo predisponen. Aunque los factores genéticos son una base importante de los recursos cognitivos, se han estudiado numerosos factores modificables y estrategias que pueden reducir el riesgo para el deterioro cognitivo. Más años de escolaridad y el nivel socioeconómico de los padres durante la infancia parecen proteger contra el deterioro intelectual posterior posiblemente mediante el establecimiento de una “reserva cognitiva”.

Mantener una mente activa con desafíos reduce el riesgo de deterioro intelectual.

Investigaciones sostienen que la ejercitación mental puede ayudar a reducir el decaimiento de las funciones cognitivas en personas normales. La estimulación intelectual, una dieta saludable, actividad física y tener una vida social activa fueron identificados como factores potenciales de protección en la mediana edad que pueden ayudar a mantener la reserva cognitiva en la vida adulta.

Controles de presión arterial, colesterol y lipoproteínas, glucosa en sangre, ácido fólico, vitamina B12 y el peso son vitales además de no fumar. Beber demasiado alcohol, o no beber alcohol en absoluto, es factor de riesgo.

Aunque muchos factores de riesgo, como la edad y la predisposición genética, están fuera de control, existen numerosas estrategias que pueden ayudar a reducir el riesgo de deterioro cognitivo.

Investigaciones futuras deben conducir a un mejor conocimiento sobre los factores de riesgo y apuntar a estrategias más específicas para promover el mantenimiento de las capacidades cognitivas. Los neurocientíficos en la Argentina ya estamos librando esta batalla.