Descubren un mecanismo que interviene en el mal de Alzheimer

Una proteína del cerebro combinada con otra favorecería el desarrollo de la enfermedad.

Por: Paul Benkimoun

Un equipo de investigadores franceses, dirigido por el profesor Etienne-Emile Baulieu, el padre de “la píldora del día después”, puso en evidencia in vitro un mecanismo que podría explicar procesos degenerativos que actúan en el mal de Alzheimer. Publicados online por la Academia Nacional de Ciencias estadounidense (www.pnas.org), estos trabajos experimentales podrían contribuir a comprender mejor la forma en que una proteína presente en el cerebro se combina con otra molécula, la proteína “tau”, para impedir su acumulación, que favorece el desarrollo del Alzheimer.

La proteína tau está presente en las neuronas humanas. Se asocia a estructuras en forma de filamentos, los microtúbulos, que participan en la formación de las prolongaciones emitidas por las neuronas para comunicarse entre sí y en la formación del esqueleto celular. Formas anormales de la proteína tau, que comportan un exceso de átomos de fósforo, están implicadas en ciertas enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer. Su acumulación genera una suerte de “ovillos” en el cerebro.

“En un estudio publicado en 2007, habíamos demostrado que la proteína FKBP52, abundante en el cerebro, inhibía la formación de cadenas de tubulina de las que están hechas los microtúbulos. Nuestro trabajo mostraba que la FKBP52 se aferraba a la tubulina, pero eso no bastaba para explicar su inhibición ni su cambio de conformación”, dice Béatrice Chambraud (Inserm U788, universidad París-XI), primera autora de la publicación.

Con un nuevo estudio, el equipo de investigadores quiso verificar si la estimulación de la expresión de la proteína FKBP52 podría modificar la función de la proteína tau. Al parecer, la FKBP52 se conecta realmente de una manera específica con la proteína tau. “En líneas celulares que representaban las primeras etapas de la diferenciación en neuronas testeamos varias dosis de factor de crecimiento de nervios (NGF), que inducen la producción de proteína tau. Luego constatamos que la FKBP52 impedía la acumulación de proteínas tau y disminuía el crecimiento de prolongaciones de las neuronas”, agrega.

La perspectiva de ensayos en el hombre es todavía lejana y más aún eventuales aplicaciones terapéuticas, pero se abrió una nueva pista de investigación.

La lucha diaria en contra del olvido de los recuerdos

España – La Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Melilla lleva en funcionamiento desde hace diez años con el objetivo de mejorar la vida de todas las personas que sufren esta enfermedad.

El mal del Alzheimer es una patología neurodegenerativa que se caracteriza por la progresiva pérdida de la memoria que suele afectar a hombres y mujeres a partir de los 55 años. Desde su Centro de Día, localizado en Tiro Nacional nº17, la asociación atiende todos los días a quince personas mayores para ayudarles a frenar en lo posible el avance de la enfermedad que en España afecta a más de 700.000 personas.
La asociación cuenta con dos furgonetas, una de ellas adaptadas para minusválidos, un centro de día que tiene gimnasio y cuenta con personal cualificado, y sobre todo, mucha ilusión por ayudar a enfermos y familiares.

Centro de Día

En este centro acogen desde la mañana a los enfermos y les proporcionan una serie de actividades y terapias grupales e individuales. La presidenta y directora del centro, María Dolores Arjonilla, explicó a ‘El Faro’ que la labor más importante que se hace con ellos es recordarles pequeños detalles de la vida diaria, como por ejemplo, el día de la semana, el partido que gobierna o la estación del año en la que nos encontramos. En este sentido, las personas que trabajan con los enfermos deben ser cariñosos y tener una enorme paciencia porque no es sencillo luchar contra una enfermedad que roba la conciencia de quien la padece.

La rutina es un elemento que marca la vida de estas personas en el centro, aunque desde la dirección se intente romper en numerosas ocasiones.

Desde la asociación se encargan de recoger a los enfermos en sus casas y una vez que llegan a las instalaciones se les sirve el desayuno. La primera tarea del día es la terapia cognitiva aplicada al grupo donde se recuerdan conocimientos básicos para la vida de lo enfermos. La siguiente actividad son las manualidades, donde los mayores recuerdan el nombre de los colores, los detalles que pintaron en el día de ayer y realizan una actividad que mantiene al cerebro ocupado y pendiente en la acción que están desarrollando. “Los abuelos pintan cajas decorativas y ahora el Belén, y muchas de las manualidades que han realizado se han puesto a la venta en los rastrillos que organizamos” explicó Arjonilla.

La psicóloga del centro trabaja con los enfermos primero en grupo y luego adaptando la terapia de forma individual a cada paciente. Para finalizar el día, se les sirve la comida y la merienda y se comparte con ellos un tiempo de tertulia y televisión.

“Lo que más les gusta a nuestros mayores es cuando celebramos un día extraordinario, esto es cuando hay celebraciones especiales y cumpleaños” explicó Arjonilla. La asociación tiene la costumbre de celebrar los aniversarios y de obsequiar a los abuelos con un regalo. Los días especiales son aquellos que dedican a una festividad como los Carnavales o la Navidad, cuando los Reyes Magos se acercan para entregarles sus regalos. Por otro lado, también organizan excursiones al parque, al paseo marítimo o al mercado para que no pierdan la costumbre de realizar compras. Otra de las actividades que se organizan son las salidas para comer fuera con el objetivo de que se les devuelva un poco de lo que podría ser su vida normal si no padecieran Alzheimer.

Proyectos futuros

Dentro de las actividades que tiene prevista la asociación está la puesta en marcha de un proyecto de ayuda a domicilio para el año 2010, que podrán solicitar todas las familias que tengan a un enfermo de Alzheimer.

Esta pequeña aportación facilitará a los enfermos la asistencia de una psicóloga y de una cuidadora para realizar una terapia cognitiva individualizada en el propio domicilio de residencia del enfermo. Este tipo de terapia no pretende la recuperación del paciente ya que no tiene cura su dolencia, sin embargo, se intenta que el enfermo ejercite su cuerpo y su mente para frenar el ritmo de degeneración del cerebro.
Por otro lado, la asociación recuperará para el año que viene la Unidad de Respiro de fin de semana. Este proyecto permite a los familiares dejar a sus enfermos en el centro bajo la supervisión de los cuidadores con quienes realizan actividades.

Un nuevo escáner cerebral podría ayudar a detectar la enfermedad de Alzheimer

Un estudio muestra que la imaginología con tensor de difusión muestra qué tan saludable está el cerebro en casos de pérdida de memoria

Un nuevo tipo de escáner cerebral podría dar a los médicos más información sobre si los pacientes que tienen pérdida de memoria sufren también de la enfermedad de Alzheimer, señalan los investigadores.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 6 de enero de la revista Neurology.

“Nuestros hallazgos muestran que este tipo de escáner cerebral parece ser una mejor forma de medir el estado de salud del cerebro en personas que experimentan pérdida de memoria. Esto podría ayudar a los médicos a diferenciar entre el envejecimiento normal y enfermedades como el Alzheimer”, dijo en un comunicado de prensa del editor de la revista el autor del estudio Giovanni Carlesimo, de la Universidad de Roma Tor Vergata.

Junto con las IRM, agregó Carlesimo, esta tecnología “podría constituir una herramienta importante para comprender cómo y por qué una persona experimenta el declive de la memoria”.

Los investigadores utilizaron la tecnología, conocida como imaginología con tensor de difusión, para explorar los cerebros de 76 personas saludables de 20 a 80 años en Roma.

Esta tecnología permite detectar mejor los cambios en la química cerebral. En el estudio, los investigadores se centraron en el hipocampo, una región del cerebro que juega un papel importante en la enfermedad de Alzheimer.

Tras someter a los participantes a varias pruebas, los autores del estudio encontraron que esta tecnología funcionaba mejor para explicar los declives de la memoria que los métodos que utilizan la IRM tradicional.

Fuente: Medlineplus

Un medicamento para el alzhéimer podría ayudar a prevenir el cáncer de esófago

Según los investigadores, un medicamento experimental parece promisorio

Un estudio reciente halla que un medicamento experimental para el alzhéimer podría ayudar a evitar el cáncer de esófago.

Se sabe que el medicamento, DBZ, actualmente en estudio clínico para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, tiene efectos secundarios sobre el recubrimiento de la parte inferior del colon. Las células que recubren el colon son similares a las observadas en el esófago de Barrett, una afección que puede llegar a convertirse en cáncer de esófago. El esófago de Barrett tiene lugar cuando la acidez gástrica crónica daña el recubrimiento del esófago.

Los investigadores de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos hallaron que DBZ detenía el desarrollo del esófago de Barrett en ratas y, en algunos casos, eliminaba el tejido esofágico dañado.

Aunque los hallazgos sugieren que DBZ podría ser una manera efectiva de tratar el esófago de Barrett y prevenir el cáncer de esófago, los investigadores advierten que al medicamento le falta mucho para llegar a ser examinado en ensayos clínicos con seres humanos.

El estudio aparece en la edición de enero y febrero de Disease Models & Mechanisms.

Fuente: Medlineplus

Factores de riesgo

No se sabe qué es lo que causa exactamente el mal de Alzheimer.

El envejecimiento del cerebro no se produce igual en todos los enfermos. Hay factores genéticos, ambientales y sociales que parecen influir en el desarrollo de demencia, pero no actúan por igual en todas las personas. Los dos factores de riesgo más importantes son la edad y los antecedentes familiares, aunque se han estudiado muchos otros.

La edad es un factor de riego evidente los pacientes mayores de 65 años tienen un 10% de riesgo de tener la enfermedad, mientras que el riesgo se eleva a casi el 50% en los pacientes mayores de 85 años.

En principio se consideró que el sexo femenino estaba más expuesto a desarrollar la enfermedad, sin embargo algunos estudios han relacionado esto con el hecho de que las mujeres viven más años que los varones, por lo que hay más ancianas en riesgo de padecer la enfermedad. Es probable, por lo tanto que las mujeres no tengan más riesgo que los hombres.

Los antecedentes familiares también son un factor de riesgo, de forma que los individuos cuyos padres o abuelos han tenido demencia tienen más riesgo de desarrollarla.

Existen algunos genes que se han asociado a mayor riesgo de presentar la enfermedad. Sin embargo, la enfermedad se considera hereditaria en menos de un 1% de los casos. En el resto de los casos la herencia influye junto con otros muchos factores por lo que se considera ‘multifactorial': esto implica que tener un antecedente familiar de Alzheimer aumenta las posibilidades de ser diagnosticado de la enfermedad en el futuro, pero no significa que se vaya a tener obligatoriamente. De hecho, son muy pocos los casos que se pueden predecir.

El genotipo de la apolipoproteina E (ApoE) es el más conocido y estudiado de todos. Todos tenemos apoE que ayuda a transportar el colesterol en la sangre. El gen de la apoE tiene tres formas: una parece proteger a una persona de la enfermedad de Alzheimer, y otra parece que aumenta las probabilidades del desarrollo de la enfermedad en la persona. Haber heredado un gen del tipo 4 implica que se tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad que no los que no lo han heredado. Los que tienen un gen del tipo 2 tienen el efecto opuesto. Tener uno de estos genes no es ni necesario ni suficiente para que aparezca la enfermedad, aunque es un factor de riesgo muy importante.

Aunque un estudio genético podría determinar pacientes que tienen un riesgo superior a la media de desarrollar demencia en el futuro, no todos los enfermos que tuvieran la prueba positiva desarrollarían la enfermedad, ni todos los enfermos con la prueba negativa estarían libres de ella, por lo que hoy por hoy, no se considera ética la realización del estudio genético de forma generalizada. Sin embargo, conocer la predisposición puede ayudar a hacer un diagnóstico temprano y a encontrar pacientes que se beneficiarían de tratamientos precoces, por lo que en un futuro puede tener gran utilidad.

La educación se ha relacionado en algunos estudios con la demencia, de forma que un nivel alto de escolarización parece ser un factor protector. Estudios realizados en animales han demostrado que hay estímulos ambientales complejos que aumentan el crecimiento de las neuronas y el peso del cerebro. Además, la educación también proporciona recursos y estrategias para resolver problemas, de forma que los pacientes con más nivel educativo tendrían menor riesgo de presentar demencia. En relación con este tema, algunos estudios han asociado la capacidad para expresarse con un lenguaje escrito complejo en los primeros años de la edad adulta con un menor riesgo de demencia.

La exposición laboral a pesticidas, fertilizantes y disolventes se ha relacionado con el desarrollo de enfermedad de Alzheimer, aunque no se sabe cuál es el mecanismo por el que estos productos pueden favorecer el cuadro.

Lo pacientes con factores de riesgo vascular (hipertensión, tabaquismo, hipercolesterolemia, diabetes mellitus, fibrilación auricular) tienen un riesgo superior de desarrollar demencia. Es posible que estos factores actúen aumentando las lesiones vasculares en el cerebro, y la unión de lesiones vasculares y lesiones degenerativas permita la expresión clínica de la enfermedad de Alzheimer en muchos casos. Algunos estudios han demostrado que a igual número de lesiones neurodegenerativas, la presencia de una lesión vascular puede hacer que aparezca una demencia clínicamente evidente.

Alzheimer: “Calidad de vida”

“Lo importante es darle calidad de vida, no enfrentar al paciente, no generar momentos de ansiedad y violencia”.

El Dr. Roberto Ventura, fundador de la Sociedad Uruguaya de Alzheimer, ha querido tender un puente de ayuda hacia miles de familias en Iberoamérica, que enfrentan esta enfermedad. Una enfermedad que se instala de forma irrufetable y sacude como un terremoto el seno familiar, una enfermedad para las que hay muchas preguntas y pocas respuestas.

El experto uruguayo, neurólogo, psiquiatra y neuropsicólogo, es el autor del libro “400 respuestas a 400 preguntas sobre la demencia”, un esfuerzo conjunto, en el que más de 40 médicos de nueve países latinoamericanos responden a los interrogantes planteados con más frecuencia en sus consultorios.

El libro pretende responder en un lenguaje simple a problemas que angustian, trata por ejemplo la difícil labor de quien cuida a una persona con Alzheimer. Según el Dr. Ventura, “si el cuidador no se cuida él mismo eso hace que tenga ansiedad, angustia y sobre todo depresión, lo cual predispone a veces a situaciones dramáticas de divorcios, suicidios o cuadros depresivos”.

Condenados a sufrir demencia

 Según un estudio, casi un tercio de la población mayor de 65 años padece la enfermedad.

 Las sociedades deben prepararse para un alto número de pacientes de demencia.

 

AMÉRICA VALENZUELA (elmundo.es)

MADRID.- La población envejece. La esperanza de vida es cada vez mayor y el número de ancianos crece en los países desarrollados. En consecuencia, también aumentan las enfermedades relacionadas con la vejez, como la demencia. ‘PLoS Medicine’ ha publicado un nuevo trabajo que estudia la tendencia a padecer demencia en los últimos años de vida. Según sus conclusiones, las estrategias actuales de prevención sirven para retrasar la aparición de la demencia, pero no para evitarla.

 

La mayoría de las investigaciones sobre la epidemiología de esta patología excluyen a este tipo de pacientes. Para conocer la prevalencia real de la demencia en la vejez el equipo británico, liderado por Carol Brayne de la Universidad de Cambridge, entrevistó a cerca de 12.000 personas mayores de 65 años procedentes de seis lugares rurales y urbanos diferentes de Reino Unido. Las entrevistas se repitieron a intervalos regulares durante 10 años. Del total de los participantes, 2.500 habían fallecido con indicios de demencia diagnosticada en el último año de vida.

 

Es decir, que casi un tercio de los participantes (30%) estaban aquejados de esta enfermedad en el momento de fallecer, aunque la incidencia era mayor en función de la edad. Mientras sólo el 6% de las personas fallecidas entre los 65 y los 69 años habían desarrollado la enfermedad, la mayoría de los que superaban los 95 años (58%) había desarrollado este trastorno neurodegenerativo. Las mujeres presentaron más tendencia a sufrir demencia que los varones, independientemente del hecho de que las féminas viven más años que los hombres.

 

¿Educación protectora?

También se valoró la supuesta protección que proporciona un alto nivel educativo y social. Anteriores estudios observacionales habían concluido que las personas que realizan más actividades intelectuales y las que tienen mayor poder adquisitivo tienen menos riesgos de desarrollar demencia. El supuesto efecto protector de la clase social alta se achacaba un estilo de vida más saludable, práctica de ejercicio y no fumar.

 

Sin embargo, en la muestra del estudio británico “el efecto protector era mínimo: una clase social más alta redujo el riesgo de morir con demencia sólo un 2% y un mayor nivel educativo disminuyó el riesgo un escaso 7%”, ha valorado Willem A. Van Gool, del Academic Medical Center (Ámsterdam, Holanda) en un editorial que acompaña el estudio.

 

Ante esta desesperanzadora perspectiva que ofrecen las conclusiones del estudio, Van Gool se pregunta: “¿Es la demencia una maldición inexorablemente ligada a la vejez?”. Desde su punto de vista, parece que sí.

 

Estar preparados

Los nuevos datos proporcionan información útil para enfocar con mejor criterio las políticas sanitarias y saber hacia dónde dirigir los trabajos sobre posibles estrategias de protección. “Estas estadísticas son importantes para los políticos y aquéllos que creen que la demencia es prevenible”, ha resaltado. “Las sociedades deben estar preparadas para el alto número de pacientes de demencia que se avecina”.

 

En su opinión, no hay que perder la confianza en encontrar estrategias de prevención de la demencia, pero mientras ocurren las sociedades deben “invertir en proporcionar un cuidado de calidad a los pacientes”. Los autores creen que son necesarios “estudios directos sobre los posibles beneficios y efectos adversos de las medidas preventivas”, centrados “tanto en la acumulación de placas beta amiloide [en el cerebro, propias del mal de Alzheimer] como en el daño cerebrovascular”.

 

Los estudios observacionales sugieren que tratar la hipertensión, evitar la obesidad, el tabaquismo, hacer ejercicio moderado y llevar una dieta equilibrada para no desarrollar intolerancia a la glucosa protege de la demencia. Sin embargo, a la vista de los datos del trabajo británico, “este tipo de estudios [observacionales] no pueden definir con precisión los factores que influyen en el riesgo de desarrollar demencia”.

 

También reconoce que, aunque con las actuales estrategias “el número total de pacientes de demencia en el periodo previo a la muerte no va cambiar”, los beneficios son “enormes” porque “posponer unos años la aparición de la demencia reduce la carga para las familias y demás cuidadores”.